Envidia
“Desear el cabello de otra” es el primer  pecado. Típico que las mujeres con rizos quieren tener el pelo liso, y viceversa, así como las morenas quieren ser rubias y las rubias, morenas. “La sociedad impone que hay un tipo, color o forma específica para el cabello, que normalmente no es la propia”. La realidad es que si bien no hay reglas en torno a qué hacemos con nuestro cabello, y no hay problema con variar de vez en cuando, lo mejor siempre será buscar productos específicos para cada tipo de pelo que consigan realzar lo que ya tenemos.

Pereza
Muchas veces preferimos dormir unos minutos más antes que darle ese tiempo a nuestro pelo y simplemente nos hacemos un moño y salimos de casa. El pecado se agrava si tenemos el pelo mojado o húmedo. “Cuando el cabello está húmedo es más sensible, y si además lo amarramos conseguiremos que literalmente se quiebre”, asegura el experto. ¿Qué hacer para evitar este problema? Una buena idea es lavarlo y secarlo de noche, y en la mañana hacer un peinado rápido. ¡Aunque levantarse un cuarto de hora antes tampoco está de más!

Lujuria
Debido al poco tiempo que tenemos a disposición, muchas veces  atacamos nuestro pelo con distintas máquinas a altas temperaturas sin protegerlo.  “Todos los días mujeres alrededor del mundo planchan su cabello sin usar protección”, ademas nunca se debe aplicar calor al pelo sin antes rociar un producto especial que lo mantenga sano. Existen en distintos formatos, como spray o cremas, con o sin siliconas, con o sin alcohol, dependiendo de cada tipo de cabello y sus necesidades.

Avaricia
“Lo barato sale caro”, muchas veces damos prioridad al precio y no a la calidad. “Las alternativas que son más costosas tienen ingredientes de mejor calidad, por lo que invertir en buenos productos marcará la diferencia en tu cabello”. Si no se puede gastar en un buen champú o bálsamo de uso diario, un consejo útil es comprar una buena crema de tratamiento o máscara que ayude a proteger el cabello.

Gula
¿Sabías que la porción recomendada para la mayoría de los productos capilares no supera el tamaño de una moneda de cien pesos? Muchas mujeres aplican el doble o incluso más champú, bálsamo o crema de tratamiento en su pelo, pensando que así funcionarán mejor, cuando la realidad es que pasa todo lo contrario. “Menos es más, hasta con tratamientos; lo peor es aplicar mucho producto cuando no es necesario”.

Ira
“Todos tenemos un día de ‘mal cabello’”, aquellos días en que pese a nuestros esfuerzos el pelo no quiere funcionar: puede que el peinado que queremos hacer no resulte o que lo hayamos lavado mal y haya quedado sucio, por ejemplo. Lo mejor es no ‘enojarse’ con el pelo y tener paciencia. “Atacar y dañar el cabello con procesos químicos no siempre es la mejor opción. Mejor deja que pase este mal día y toma la decisión al día siguiente”. ¡No permitas que la ira te lleve a aplicar productos que solo harán más daño a largo plazo!

 

Tom Souza, estilista del Equipo Creativo Internacional de Moroccanoil

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